Cristián Labbé Galilea


Muchos parroquianos habrán pensado que lo dicho por el “Señor Presidente”, a raíz de los últimos hechos de violencia, donde han asesinado a Carabineros que cumplían sus labores policiales… se trataba sólo de una equivocada interpretación de sus palabras, pero no: era tal cual, lo que el Mandatario estaba pidiendo era ni más ni menos que “una tregua” (¿política?) para salir de esta situación de crimen y violencia.

Una tregua no es nada extraño… a ella se puede recurrir en cualquier situación de conflicto o de aprieto; lo importante es tener claro a quién hay que solicitarle “tan generosa conducta”.

Lo sorprendente del caso es que, aunque usted no lo crea, el Gobernante está solicitando “el cese de hostilidades” al país y a la opinión pública en general, pero de manera preferente a los actores políticos… especialmente a los partidos y parlamentarios de la oposición…

Lo primero que esta pacifista pluma quisiera concluir es que: tal petición no se trató de uno de los frecuentes “lapsus línguae” del Mandatario; muy por el contrario… lo dicho es una convicción absoluta que él tiene al respecto: es una buena oportunidad para neutralizar a una oposición débil y errática.

Si alguien aun duda de quienes son los destinatarios de la solicitud de tregua del “Señor Presidente”, recuerde lo reiterado por la “empingorotada” vocera de Gobierno: “el Presidente… hizo un llamado a la tregua… a rascar donde pica y a no caer en una guerra de cuñas...” (sic).

Una vez más la izquierda intenta “dar vuelta el tablero de la realidad” … pero, una vez más se equivoca: el país no olvida que prometieron llevar adelante la revolución, refundar la Republica; tampoco olvida que llegaron al poder de la mano del crimen organizado, la violencia, la delincuencia, la destrucción, ni que… ¡esas son sus huestes y esas sus bases!

Pero lo cierto es que las huestes se han arrancado de su control. Algunos han encajado en los vericuetos del poder, otros, gozan de jugosos privilegios en cargos públicos (ministros, subsecretarios, seremis…) pero los más… están en lo suyo: violencia, droga, narco terrorismo, crimen organizado…

¿Cómo no?, si para eso fueron convocados, para hacer realidad un proceso que sería irreversible.

Son a esos grupos de poder, violencia y destrucción, distribuidos a lo largo y ancho del país, -las macrozonas norte y sur, las regiones, los puertos, las poblaciones, los liceos-… es a ellos a quienes debe dirigirse el señor Presidente, es a ellos a quienes debe pedirles “tregua”. Ellos lo llevaron al poder… ellos “fueron y son” sus huestes.

Que no se engañen los dirigentes de la oposición, la tregua no es con ellos; lo que la oposición debe hacer (además de unirse) es preocuparse de los problemas reales del país, y exigirle al Gobierno que haga lo que tiene que hacer. La guerra contra la delincuencia no se gana…. “torciéndole la nariz a la verdad”… sino haciéndose cargo de la realidad.

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