Gonzalo Ibáñez Santamaría


En entrevista publicada ayer por un medio de la capital (*), se le pregunta a Piñera cómo cree que pasará a la historia. Y él responde: “Espero que cuando se escriba la historia, con más serenidad, objetividad y respeto por la verdad, se diga que enfrentamos la peor crisis política en muchas décadas en Chile y que supimos todos encauzarla por la vía democrática, institucional y pacífica, no por la violencia”. Sin tratar de hacer ningún pronóstico acerca de cuál pueda ser este juicio de la historia, quienes hemos vivido los hechos podemos por lo menos ensayar un juicio acerca de cuáles habrían sido sus causas.

Esta ha sido una crisis de gobernabilidad. Un sector importante de la población manifestó en los hechos una firme decisión de no obedecer la ley ni respetar el orden público. Y, para estos efectos, desencadenó una violencia de tal magnitud que casi no tiene parangón en nuestra historia. El pretexto esgrimido fue el de las supuestas desigualdades y abusos que habría ocasionado el “modelo” de sociedad legado por el gobierno militar, a pesar de que, durante los últimos 30 años, él fue aplicado sin ninguna objeción por los otros gobiernos que lo sucedieron. Pero, fue aplicado “a pesar” de su origen militar y escondiendo ese origen.

El estallido de violencia que comenzó el 18 de octubre de 2019 apuntó a terminar con esta contradicción y exigió que tanto el modelo como aquello que le sirvió durante décadas como sustento, la constitución del país, fueran cambiados drásticamente. ¿Qué sucedió en el país que provocó este estallido? Todas las cifras hablan del éxito del modelo, tal vez el mayor en nuestra historia ¿Por qué su desprestigio? No ha sido de extrañar que los sectores más radicalizados del marxismo y del socialismo lo hayan siempre atacado. Pero eso no bastaba para socavarlo.

Es aquí donde entra a tallar un personaje como nuestro actual presidente de la república. Durante toda su vida política ha practicado el desprestigio del gobierno militar y guardado silencio acerca de las causas que hicieron necesario el pronunciamiento de 1973. Con ello, en definitiva, ha terminado por validar como opción legítima un proyecto como aquel que el marxismo conducido por Salvador Allende intentó imponer en nuestro país. Y validar asimismo las críticas al modelo heredado del gobierno militar, a pesar de que el mismo Piñera siempre buscó aplicarlo.

Es esta contradicción la que ha aprovechado la subversión para crecer hasta el punto de provocar el estallido del 18 de octubre de 2019. Piñera no puede pues negar la enorme responsabilidad que le incumbe en la gestación de ese hecho. Y, con él, tampoco la pueden negar tantos de los que lo han acompañado, con el agravante de que fueron parte del régimen militar y que, en su momento, no le escatimaron elogios. Es muy probable, por lo demás, que la debilidad con la que han enfrentado a la violencia se deba a que parte medular del discurso de esta coincide con partes medulares del discurso de Piñera y de sus "boys". Y, por lo mismo que, mientras se mantengan en esa posición, la crisis no haga sino agravarse. Me temo que así Piñera sea reconocido por la historia no como la solución a la crisis sino como una de las causas, tal vez la más importante, que terminó por provocarla.

Fuente:  https://www.facebook.com/gonzaloibanezsm/

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