Juan Antonio Montes Varas
Credo; pasado presente y futuro de Chile


En materia de contagio por coronavirus las autoridades nacionales han sido claras en las instrucciones y draconianas en la exigencia de su cumplimiento: aislamiento para los contagiados, ruta de trazabilidad, cuarentena para toda la población, severas penas para los infractores, etc.

Los mismos criterios no se han aplicado para el virus de la agitación callejera, lo que ha producido un contagio nacional y un agravamiento de los síntomas que en esta semana mostró que esto se transformó en un virus mucho más letal: la subversión.

Pasemos a los hechos.

  1. a) Araucanía:

Por primera vez, que se recuerde, los autores de hechos terroristas se hacen fotografiar con fusiles al aire en una ostentación de violencia y descaro delante del imperio de la ley. La instantánea, publicada en la primera página de la prensa del País, demuestra que quienes posan para ella en el fondo saben que no serán perseguidos ni condenados por sus actos terroristas. Al contrario, pareciera que ellos están intentado intimidar cualquier iniciativa que pretenda restablecer el Estado de Derecho.

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Cuando las víctimas son niños.

Particularmente grave fue el tercer incendio a escuelas rurales ocurrido en menos de diez días, en una zona rural del Biobío. Esta vez, los afectados fueron 120 niños que cursaban sus estudios en la Escuela Ana Molina de Tranaquepe, en Tirúa, la que terminó completamente destruida. Sus familias deberán esperar que se construya otro establecimiento para poder volver a enviarlos a estudiar. Asimismo, en este ambiente de impunidad, nada les garantiza que, poco después, no vuelva a ser incendiado por los mismos terroristas.

De acuerdo a declaraciones del Fiscal a cargo del caso, el hecho de que la consigna dejada por los autores tenga un cultrún mal dibujado y que los perjudicados son los propios lugareños mostraría que no tiene relación con la agitación indígena.

Tales declaraciones parecen ignorar que las reivindicaciones indigenistas radicales realizadas por terroristas pretenden es separar su territorio y su cultura del resto del País.

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 Quema de bandera nacional

Precisamente, el pasado lunes 21, en el frontis de la Gobernación de Malleco agitadores que se manifestaban a favor de la libertad de los presos mapuches quemaron la bandera nacional en señal de repudio a lo que ella significa: la unidad nacional.

El lugar escogido, la sede de la representación del Estado de Chile, y la causa que propugnan, el desconocimiento de los fallos del Poder Judicial, demuestra bien claramente que sus propósitos son los del separatismo y la confrontación con todo lo que tenga relación al Estado chileno.

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 Visita de parlamentarios a Celestino Córdova

El diario “El Siglo”, del PC, informa que “las diputadas Claudia Mix (Comunes) y Emilia Nuyado (Partido Socialista) junto a los diputados Patricio Rosas (UNIR), Boris Barrera (Partido Comunista) y Ricardo Celis (PPD), realizarán mañana una visita a la Región de La Araucanía, con el objetivo de conocer el estado de salud del machi Celestino Córdova”.

Como se sabe, Córdova es el único condenado por el asesinato del matrimonio Werner Luchsinger y  Vivianne Mackay.

El diario comunista postula que de acuerdo al Convenio 169 de las Naciones Unidas, el condenado debería cumplir la pena de acuerdo a la justicia mapuche y no a la chilena, es decir, debería estar en libertad.

Cuando parlamentarios de la República de Chile defienden la vigencia de leyes y justicia propias de las etnias, lo que resta de Estado de Derecho es prácticamente nada.

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Conclusión:

La falta de distancia social entre la población sana y los agentes de la subversión está produciendo una peligrosa escalada de contagio, comenzando por los sectores de más alto riesgo, los parlamentarios del socialismo nacional y de los teólogos de la liberación donde se anida la “causa mapuche”.

Para evitar que tal escalada produzca sus efectos letales es necesario exigir las mismas medidas sanitarias que las aplicadas para evitar el contagio del virus chino, a saber:
a) distanciamiento social con todos los contaminados de izquierdismo (pacífico o violento);
b) estricta cuarentena para todos aquellos que ya están infectados;
c) vacunación de toda la población para evitar cualquier posibilidad de expansión. La vacuna deberá realizarse a través de una campaña de información clara a nivel gubernamental de los males del socialismo bolivariano; ella debe ser inoculada, al menos una semana antes del plebiscito constitucional del 25 de octubre próximo.

¿Será mucho pedir?

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