Gonzalo Ibáñez Santamaría


Es, sin duda, la reflexión que suscitan los resultados electorales de ayer domingo. Desde luego, el triunfo parcial de José Antonio Kast que le permitirá medirse en segunda vuelta por la presidencia de la República es una señal muy importante de que la cordura comienza a regresar a nuestro país. Recordemos que los resultados de las dos últimas elecciones anteriores mostraron cómo una cierta locura parecía haberse apoderado de una numerosa mayoría de chilenos, que los impulsaba a tirar por la ventana todo el progreso alcanzado en los últimos 45 años. Por 80% contra 20% se aprobó la idea de cambiar la constitución política del país sin saber nada cuál podría reemplazarla. Y después, en igual proporción, se eligieron como miembros de la comisión constituyente unos personajes cuya única intención y finalidad es la de destruir todo el Chile que conocemos para refundarlo y cambiarlo por uno radicalmente distinto, siguiendo los pasos de lo que ha sucedido en Cuba, Venezuela o Nicaragua.

Esas elecciones, además, fueron precedidas y acompañadas por manifestaciones de violencia y de terrorismo de una magnitud hasta antes desconocida en nuestro país. Esa violencia, sin duda, junto al inmenso daño por ella causado y la evidencia cada día más nítida de que el país, de la mano de esta comisión constituyente, camina sin rumbo hacia un destino del todo desconocido, parece que hizo recapacitar a una importante mayoría de compatriotas, que en las elecciones de ayer prefirió levantar otras alternativas para nuestro futuro, más acordes con nuestra tradición y con los requerimientos de preservar el orden, la paz y el desarrollo experimentado por Chile en las últimas décadas.

Como resultado, José Antonio Kast, del partido republicano, obtuvo la primera mayoría para acceder a la segunda vuelta y la composición del Congreso Nacional parece haber quedado bastante más equilibrada. Ha sido un primer paso. Ahora, en esa segunda vuelta, Kast se medirá con Gabriel Boric cuya base electoral está formada básicamente por elementos del partido comunista y en la cual se encuadran todos los elementos violentistas y terroristas que tanto protagonismo han adquirido en estos dos últimos años.

El paso que se dio ayer debe ser seguido por varios otros antes de que podamos cantar algo que se parezca a una victoria. Desde luego, es importante no descansar en el esfuerzo electoral y así asegurar el triunfo definitivo de José Antonio Kast. De hechos, las fuerzas que se batirán en esta contienda están electoralmente muy equiparadas, según los resultados de ayer. Por eso, no puede haber ni un minuto de descanso.

Por otra parte, ya sabemos que la debilidad del gobierno actual ha servido claramente los propósitos de la violencia, por lo que desde el mismo cuerpo social deben brotar iniciativas destinadas a ponerle freno. La tarea que se nos avecina no es pues para nada pequeña.

Fuente: https://www.facebook.com/gonzaloibanezsm/

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