19 octubre 2022 

 

 

 

 

 

Tomas Bradanovic


Leo en el Diario Financiero
Competitividad minera: Chile cae 25 puestos en 3 años en ranking de distritos más atractivos (...) Hasta hace cinco años, Chile competía con Canadá y Estados Unidos por el destino de inversiones mineras más atractivo del mundo. en los últimos años su posición ha caído en picada hasta llegar al actual puesto Nº 31. Las razones que se dan para explicar esta caída son principalmente las políticas públicas de los últimos gobiernos, las reformas tributarias que está planteando cada nuevo gobierno que toma el poder y la incertidumbre social provocada por la violencia callejera y el fracasado "proceso constituyente".

Sumado a que los costos de la gran minería han subido casi un 22%  llegando al nivel más alto en los últimos siete años, Chile país minero está volviendo poco a poco a ser el mediocre país de los años setenta, con el estado como inversionista principal según el modelo de todos los países subdesarrollados de esos años. El pequeño problema es que estamos en 2022 y muchos países que antes tenían hipertrofiadas empresas estatales -como Perú- en los años noventa copiaron el modelo chileno y todavía lo siguen aplicando.

La guerra contra la inteligencia
Mientras tanto, en nuestro país la Ley Minera 18.248 diseñada por José Piñera, que nos llevó a ser uno de los destinos más competitivos del mundo para la inversión en ese sector, ha sido sistemáticamente desmantelado. 

Por ejemplo el año 2005 se promulgó la Ley 20.026 que "Establece un impuesto específico a la actividad minera" Así nació el Royalty Minero,  que rompió el compromiso de invariabilidad tributaria que había contraído el estado con los grandes inversionistas. Esas inversiones mineras fueron el motor de los diez años de crecimiento económico a altas tasas, la edad del oro de nuestra economía entre 1986 y 1996.

Pero resulta que a un senador demócrata cristiano se le ocurrió que las empresas que habían invertido nos estaban "robando", ese senador era un señor de apellido Lavandero, que poco después perdió su puesto y se fue preso por abuso sexual de menores, y que después de cumplir su condena sigue en su pedestal de juez moral contra las compañías extranjeras. 

Bueno, la cosa es que las consecuencias de esa ley estúpida fueron que desde entonces se congelaron las inversiones en nuevos proyectos de riesgo en la minería en Chile, unos años después el "milagro económico" ya se había extinguido.

Lavandero solo fue el guaripola de esta estupidez, tuvo muchos cómplices en el asunto, es cuestión de leer nomás. El año 2010 se promulgó la Ley 20.469 que "Introduce modificaciones a la tributación de la actividad minera"  modificando para peor -en lugar de derogarlo- el Royalty Minero, esta Ley tiene la firma de... adivinen quien... ¡el mismísimo Sebastián Piñera Echeñique!

El clavo que terminó de cerrar el ataúd se puso el año 2015, durante el gobierno de Bachelet, con la Ley 20.848, pomposamente llamada "Ley marco para la inversión extranjera directa en Chile, en la que se incluye la creación de una agencia de promoción de la inversión extranjera", que, después de sacarle toda la palabrería significó la derogación del Decreto Ley 600 "Estatuto de la inversión extranjera". Este -en resumen- garantizaba a los inversionistas la posibilidad de repatriar las utilidades generadas por sus inversiones.

El Royalty significó un golpe a la confianza que en Chile el Estado cumplía con los compromisos contratados, con esa ley quedó abierta la puerta para que cualquier gobierno en el futuro borrara con el codo cualquier garantía que se comprometiera a respetar a perpetuidad o por largos períodos. 

¿Quién va a arriesgar su plata en un país donde cada gobierno puede desconocer los compromisos del gobierno anterior a su antojo? Nadie en su sano juicio, porque se supone que eso ocurría en los países banana, no en Chile.

La eliminación del Decreto Ley 600 significó que los que invertían en grandes proyectos ya no podrían llevarse las utilidades de sus inversiones para su país. Resultado neto: las inversiones en proyectos nuevos se congelaron hasta el día de hoy, desde que se estableció el Royalty Minero no hemos visto ni un solo proyecto nuevo del tamaño de Escondida, Cerro Colorado o similar. Sonamos como tarro.

Y resulta que ahora los niñitos palurdos, ciegos, ignorantes y tontos están hablando de aumentar el Royalty Minero, sin darse cuenta que le están torciendo más todavía el pescuezo a la gallina de los huevos de oro. Por culpa de estos imbéciles y prepotentes, con la complicidad de un cobarde como es Mario Marcel -al menos a los otros los disculpa algo su enorme ignorancia- vamos a tener que despedirnos del crecimiento y la prosperidad por un buen tiempo, al menos mientras estos pelmazos y sus cómplices tengan algo de poder.

Esto ya lo anunciaba el ex viceprecidente ejecutivo de Codelco, Thomas Keller en el año 2017

La pérdida de competitividad es indesmentible. En 2005, el 43% del cobre chileno se ubicaba dentro del 25% de la producción mundial con menores costos. Es decir, dentro del cuartil de costos más eficiente, lo que por supuesto aumenta los márgenes del negocio y ayuda a enfrentar mejor las bajas en el precio. Durante 2010 este porcentaje bajó a 15% y las proyecciones para el 2020 apuntan a sólo un 7%. En promedio, las divisiones de Codelco están en la parte alta del segundo cuartil de costos, todavía dentro del 50% de menores costos de la industria. Esto genera la postergación o suspensión de inversiones lo que pone en duda nuestro liderazgo. La situación habría sido muy grave hasta sólo unos cuantos años, hoy no es tema de discusión en la agenda pública.

Eso se sigue cumpliendo palabra por palabra. ¿Qué otra cosa se podía esperar si durante Bachellet una educadora de párvulos era miembro del directorio de Codelco, y hoy su presidente ejecutivo es el estafador de cuello y corbata Máximo Pacheco Matte? La ineptocracia ya es total: el presidente y muchos de su equipo tienen problemas mentales, de incapacidad e ignorancia evidentes. Todo el mundo se da cuenta menos ellos mismos. En la Cámara de Diputados y el Senado -salvo contadas excepciones- está lleno de viejos y viejas de mierda que no tienen capacidad ni para dirigir una junta de vecinos.

Y nosotros, durante sucesivas elecciones desde 1990 hasta hoy, hemos llevado al país a esta situación. Nosotros, los giles.

Fuente: https://bradanovic.blogspot.com/

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