29 septiembre 2021 

 

 

 

 

 

Tomas Bradanovic


Allende y las Fuerzas Armadas
Salvador Allende no era un ingenuo idealista. Los documentos de Mitrokhin muestran que comenzó a trabajar para la KGB en 1953, no como agente sino como amigo. Hay harta confusión en los roles del espionaje extranjero, el agente de un servicio de inteligencia es normalmente un agregado diplomático que -excepto en caso de guerra- en el extranjero se dedica solo a buscar, reclutar y controlar espías, operativos o amigos, que son naturales o nativos del país donde se hace la operación. Los nativos están en el escalón más bajo y son los que corren real peligro, porque hacen cosas ilegales y si algo sale mal normalmente los dejan caer.

Personajes como James Bond son pura fantasía, lo normal es que un agente de servicio de inteligencia operando en el extranjero sea un caballero tranquilo, que vive entre su oficina de la embajada y su casa, jamás porta un arma y menos se mete a hacer cosas clandestinas, porque para ensuciarse las manos están los nativos. Un espía es alguien que traiciona a su país vendiendo secretos, saboteando o cosas por el estilo. Un operativo puede ser -por ejemplo- un periodista que arma campañas de guerra psicológica y/o vende análisis de situación, mientras que un amigo es alguien que vende informes sobre chismes, cosas confidenciales y aprovecha su situación influyente en beneficio de los intereses de país que lo reclutó. Todos estos roles son pagados en dinero, beneficios y regalos. Allende, según los papeles de Mitrokin fue un amigo de la KGB desde 1953 hasta el día de su muerte.

Todo esto explica de donde salía la "muñeca política" que lo hizo tan famoso en su época y que le permitió sortear con éxito las muchas dificultades políticas que enfrentó en su carrera, sin duda tenía buenos consejeros y estaba muy bien dateado.

Nunca en su trayectoria política Allende atacó a las Fuerzas Armadas, ni siquiera los atacó por su rol ejecutor durante la Ley de Defensa Permanente de la Democracia. Siempre les mostró gran respeto y apenas fue elegido hizo lo imposible por congraciarse con ellos, miren por ejemplo esta declaración de 1970:

"He señalado insistentemente la limpia tradición patriótica, democrática y profesional de nuestras Fuerzas Armadas y he planteado mi propósito de cumplir con la obligación nacional de facilitarles su perfeccionamiento técnico y respetar su función específica, para hacer cada vez más eficaz su misión de cautelar la soberanía y la integridad territorial del país" ç

"(,,.) Punto dos: acuerdo en que las FF. A A. tienen que integrarse a la dirección de los aspectos claves de la economía nacional, en contra del pensamiento oligárquico clásico de que son organismos de represión sin derecho a voz ni voto"

Hay un documento muy interesante escrito por Robinson Rojas en 1971 que pueden leer aquí. Esta actitud la tuvo hasta el último día de su mandato, intentando atraerlos a su causa de modo que se decidieran a hacer un golpe militar favorable a su gobierno y en contra de la oligarquía, como llamaba a sus opositores. Su último intento fue el inédito nombramiento de militares, marinos y aviadores en altos cargos de gobierno: general Prats como ministro del interior, almirante Huerta en OOPP y transportes, general del aire Sepúlveda en minería, entre otros.

Todo esto porque sabía perfectamente que el gobierno de la Unidad Popular estaba condenado al fracaso si no podía contar con el apoyo incondicional de las Fuerzas Armadas, la "revolución con empanadas y vino tinto" era una fantasía sin fusiles, eso lo sabían sus empleadores de la Seguridad del Estado soviética y sus amigos Castro de Cuba, lo tenían más que claro.

La izquierda y las Fuerzas Armadas hoy
A partir de 1990, pese a que Aylwin y Frei hicieron algunos intentos por mantener una convivencia pacífica con las Fuerzas Armadas y de Orden, fueron rápidamente superados por el resentimiento y revanchismo de corto plazo. Apareció la Comisión Rettig primero y luego la escandalosa comisión del Cura Valech, que estableció un sistema de corrupción y compra masiva de votos que hasta el día de hoy mantiene desangrando a las arcas fiscales.

Como, al menos durante los primeros años, el asunto de "los derechos humanos" resultó una bandera electoral muy exitosa, que encumbró a un grupo de tipos siniestros como Girardi, Navarro, Letelier y muchos otros hipócritas, el país entró en una especie de histeria dedicada a demonizar al gobierno militar, a humillarlos, meterlos presos con la complicidad de jueces sinvergüenzas y trepadores, en fin, todos conocemos lo que pasó y que hoy sigue pasando.

No se han dado cuenta que el odio que están generando dentro de las Fuerzas Armadas hacia los políticos, los está condenando a que jamás sean una alternativa de poder. Imaginen que Artés, Boric, Hertz o cualquier otro orate de esos llegue a la presidencia ¿Qué cambios podrían hacer? Ni uno solo, serían eunucos sin posibilidad de hacer nada, tendrían "el gobierno pero no el poder" como solía decir Allende.

Esto muestra la miserable capacidad intelectual y política de la izquierda actual, incapaces de ver más allá de sus propias narices, asierran la rama donde están precariamente parados. Incapaces de sacar alguna lección del Perú, donde el presidente Castillo llegó prometiendo la revolución proletaria y no ha sido capaz de mover un solo dedo, porque la izquierda sin fusiles no funciona, su naturaleza es dictatorial y debe mantenerse en permanente estado de guerra, lo que termina arruinando los países como ha pasado a Cuba y Venezuela, por solo mencionar los ejemplos más cercanos.

Optimismo
Por eso no me explico el pesimismo y el terror con que mucha gente de derecha mira la posibilidad que alguien de izquierda gane la próxima elección. No se va a caer el mundo si ganan, bueno a ellos si se les va a caer porque como son incapaces y corruptos terminarán de desprestigiarse definitivamente. No hay mejor manera de desprestigiar a alguien de izquierda que dejarlo que gobierne sin tener los fusiles, eso nunca ha fallado, ni jamás fallará, van derecho al colapso, aunque ganaran.

Y sobre José Antonio Kast y el Partido Republicano, los veo en mejor posición que nunca porque somos los grandes ganadores del desprestigio de la izquierda y el centrismo eunuco. Es un proyecto de largo plazo, que -así como vamos- va a gobernar por décadas y volverá a levantar al país, porque el capital humano nos sobra. Ya lo verán. Por mientras tomemos palco, porque la izquierda y el centro...

Fuente: https://bradanovic.blogspot.com/

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