21 de agosto de 2023 

 

 

 

 

 

Pablo Errázuriz Montes


El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones. Así reza el adagio que resulta muy atingente a la hora de enjuiciar las ideas fuerza que pretenden sostener la legitimidad de los regímenes políticos progresistas contemporáneos. Sobre todo, en épocas en que se discute una buena y nueva constitución, que apunta a transformar a Chile, en un Estado Social de Derechos.

Ese pavimento que nos conduce al averno, son clichés que repiten como mantras los políticos ávidos de acrecentar y conservar sus prerrogativas, la decadente academia que gobierna las universidades, y los medios de comunicación y adoctrinamiento de masas (canales de TV, diarios y agencias de prensa). Palabras, frases y combinaciones de palabras, que apuntan a la emocionalidad y que resultan intangibles, es decir, no se pueden discutir so pena de cancelación intelectual. Y no se pueden discutir porque no son capaces de superar el análisis racional de las mismas. ¿Ejemplos?:

  1. Derechos humanos. Concepto impreciso, jabonoso y en definitiva carente de cualquier sentido preciso. Pero repetido urbi et orbi, como factor de legitimidad de todas las acciones del poder institucional o informal, sean estas incluso las fechorías más abyectas, como lo es el derecho humano a la salud reproductiva de la mujer, que, en buen romance, es la potestad de asesinar a una criatura indefensa en el vientre materno. La primera objeción que nos debe llevar a la desconfianza respecto este concepto, es que no hay derechos no humanos. No los hay porque para existir un derecho debe existir un titular que pueda invocarlo. Como las demás criaturas de la creación, carecen de capacidad para invocar sus derechos, esa sola inconsistencia nos debería hacer dudar de la seriedad del concepto. En segundo lugar, la existencia de un derecho y su definición, supone la existencia de tres entes: un sujeto activo que es el beneficiario de ese derecho, un sujeto pasivo que es el que debe someterse a ese derecho y hacer, no hacer o tolerar ese derecho; y por último un órgano que tenga la potestad de imponer al sujeto pasivo la sujeción a tal obligación, correlativa al derecho. Todos los textos fundantes de los derechos humanos, soslayan el tema y no definen quienes son los sujetos pasivos de los mismos. Volviendo al derecho humano de la salud reproductiva, se llega al absurdo que el sujeto pasivo, sería el ser humano asesinado en el vientre de su madre. Esta indefinición es la causa por la cual este concepto tiene por único fin práctico, emplearse como ariete contra los enemigos políticos, a quienes la repetición constante y consistente los sindicará como sujetos pasivos en exclusiva, generalmente transgresores. Estados Unidos y la Unión Soviética en el siglo XX, condenaban a medio mundo por violaciones a los derechos humanos, cuando sus respectivos aparatos militares y de inteligencia, organizaban guerras, asesinaban y aniquilaban seres humanos urbi et orbi. Alemania Federal, en la misma época que acusaba al régimen militar chileno de violaciones a los derechos humanos, sus agentes de estado asesinaban a mansalva a encarcelados de la Baden Mainhoff, lo mismo que hacía Francia en el país vasco francés con los terroristas de la Etará y Estados Unidos después con musulmanes en Guantánamo. En la subversión de octubre de 2019 en Chile, los funcionarios del Instituto de Derechos Humanos, acosados por vecinos que observaban una turba destruyendo y maltratando a personas, les enrostraban su inacción para denunciar esas violaciones, y ellos les contestaron que “solo pueden violar los derechos humanos, los agentes del Estado”. Obvio que es una estupidez e ignorancia lo que dijeron, pero – a veces los tontos, los borrachos y los niños dicen la verdad- y la realidad es que los derechos humanos solo los violan mis enemigos políticos…
  2. La justicia social. La justicia es una virtud cardinal que consiste en dar a cada cual lo suyo. Requiere el concepto de justicia de una voluntad libre que resuelva obrar justa o injustamente. No comete injusticia un perro o un impúber. Ambos carecen de voluntad libre. ¿Puede acaso existir una voluntad social? Jamás. Un colectivo carece de voluntad. La voluntad es siempre individual. De modo que la justicia social es un contrasentido en sí mismo. Sin embargo, se usa como un talismán para imponer voluntades políticas de control sobre un colectivo. En ocasiones, esas voluntades políticas son ingenuamente virtuosas, pero puede también, y sucede a menudo, ser usado por políticos corruptos para provocar la sumisión de voluntades con fines espurios. Lo usa el partido comunista para avanzar hacia su explicitada dictadura del proletariado donde no hay justicia ni social ni individual. El concepto lo usan como chapa moralista, políticos, sacerdotes, obispos, académicos y los omnipresentes medios de comunicación; con un flagrante desprecio por la verdad.
  3. El Estado de Bienestar.  El Estado es una estructura jurídica racional y formal. Cuando está regido y sometido al derecho -Estado de Derecho-, existe para asegurar, que el poder público y privado se ejerza por parte de quienes lo detentan, de una manera tal, que no lesione los intereses y derechos de quienes deben someterse a aquellos poderes, procurando que exista y se respete, un marco de conductas obligatorias, permitidas y prohibidas.

La política es el arte de hacer posible la vida en común de individuos libres, inhibiendo o controlando la expansión del poder arbitrario de unos sobre otros.  El ejercicio del poder político supone la destreza y las condiciones para que, la voluntad del gobernante sea acatada por los gobernados.

El poder es tanto en el ámbito público como en el privado, la capacidad que tienen algunas voluntades de hombres y mujeres adultos, de imponerse sobre otras voluntades de hombres y mujeres adultos. Cuando se trata de la voluntad de hombres y mujeres adultos sobre menores de edad existiendo vínculos legales (paternidad, maternidad o tutela legal), se denomina potestad.

En tal circunstancia, el vocablo Estado de Bienestar, es problemático porque en sí mismo no dice nada. Las inferencias para dilucidar su significado son de carácter emocional y el poder de interpretar su sentido lo tienen quienes detentan el poder. No quiere decir racionalmente nada, por cuanto está compuesto de dos sustantivos, uno concreto y el otro abstracto.

Ya hemos señalado que es el Estado. Bienestar es, en tanto, el conjunto de cosas para vivir bien, dice el diccionario. Desde el punto de vista de la ciencia médica, es el estado de una persona en el que se le hace sensible el buen funcionamiento de su actividad somática y psíquica. Como se ve, también es en sí un concepto vagaroso, porque el sentirse bien para fulano puede no serlo para zutano. Bienestar es una sensación y como tal, esencialmente subjetivo.

Para quienes creemos en la intrínseca libertad humana, la prerrogativa de definir el bienestar personal es de cada uno. La definición de autoridad de un concepto subjetivo coarta la libertad personal y es contrario a mis principios y creencias. Dicho eso, hay que decir que la vida en comunidad impone a cada uno la obligación de inhibir todas aquellas conductas que lesionen a terceros. En otras palabras y como prescribe nuestra denostada Constitución Política, respetar el Bien Común General. ¿Y cuál es ese bien común? Es el conjunto de condiciones que le permiten a todos y cada uno de los miembros de la sociedad alcanzar su propia realización personal.

¿Cuál es el anzuelo que lanzan al mar electoral, los demagogos? Prometer el Estado de Bienestar. Esto es, que la autoridad política proveerá los bienes, especialmente físicos, que demanda el hombre masa. Aquel conjunto de cosas que nos harán felices.

¿Es eso posible? ¿sabe el Estado cuales son las cosas que yo necesito para mi felicidad? ¿es eso digno aquello para el hombre libre? Sometiéndonos al rigor de la verdad y de la naturaleza humana y de las cosas, la respuesta a estas tres preguntas debe ser negativa.

El Estado de Bienestar, es un seudo concepto, que induce al hombre masa a formarse un juicio falso. Un espejismo estimulado por quienes quieren ganar la voluntad de aquel hombre masa, a través del engaño.

Por eso estimado lector, no crea en “cantos de sirena” de los políticos. Chile no necesita una nueva y buena constitución llena de clichés y conceptos vagos que solo servirán para que los políticos obtenga más poder del que ya indebidamente ostentan sobre nuestras vidas. Vote ENCONTRA en diciembre. Quitémosle la casa de muñecas a los políticos. Que no controlen nuestras vidas, más aun de lo que ya indebidamente las controlan.

Fuente: http://pabloerrazurizmontes.blogspot.com/2023/08/derechos-humanos-justicia-social-estado.html

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