Por Raúl Pizarro Rivera


Generaciones completas de chilenos se han criado y desarrollado escuchando, y pronunciando, una expresión tan elocuente como “del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Esta popularizada locución significa, así de simple, que hay una gran diferencia entre el “decir algo” y, luego, “cumplir ese algo”. El nuestro es un país formado por individuos que prometen pero no cumplen. Si ello se aplica a los políticos, hace siglos que el territorio se sembró de palabras empeñadas que nunca se concretaron.

En marzo de 2022, los asambleístas de la Convención Constitucional recibieron al recién electo Presidente de la República, Gabriel Boric. Solemnemente, éste les anunció que “en esta fase inicial de mi gestión, no adoptaré decisiones relevantes porque todo nuestro programa está contenido en el texto de la nueva Constitución, de modo tal que esperaré su final y pronta aprobación para, desde La Moneda, ejecutarlo”. Nunca pudo hacerlo, porque poco tiempo después, ocho millones de compatriotas, con voto voluntario, rechazaron el proyecto marxista de una nueva Carta Fundamental y, simultáneamente, con ello quedó en nada el programa de Gobierno de Boric.

No se recuerda en la historia un ejemplo más gigantesco y rotundo de fracaso “del dicho al hecho”, y que le costó al actual Presidente, así de contundente, el término anticipado de su Gobierno, el que, en rigor, duró sólo desde el 11 de marzo al 4 de septiembre de su primer año.

Hoy, en la primera vuelta presidencial y en esta segunda, cuyo desenlace está a horas, el país se enfrenta a un escenario similar al del 17 de noviembre: José Antonio Kast anuncia lo que, efectivamente, cree poder hacer realidad y Jeannette Jara se concentra en todo lo que no hará, y no sólo porque no será electa, sino porque se ha vestido con ropa ajena, ha hecho suyas propuestas neoliberales históricamente repudiadas por el comunismo y, en el límite de lo digno, se quitó el traje de dama de las primarias de la izquierda y de la primera vuelta para transformarse en una fiera prepotente y grotesca, símbolo de la perenne insolencia marxista.

Diferentes fueron los despertares de ambos candidatos, tras la noticia de que el último sueño de salvación de Jara, el PdG, decidió votar mayoritariamente nulo, un 20% por Kast y un miserable 2% por Jara.

Hace meses, en el desarrollo de su campaña, Kast había prometido mano firme para atenuar la indignación ciudadana por la crisis originada por los siempre peligrosos inmigrantes ilegales. Del dicho al hecho: a horas de pasar a segunda vuelta, el Presidente del Perú reforzó militarmente la frontera de su país en la certeza de que los clandestinos ocultados en Chile iniciarían más pronto que tarde su partida.

Kast, hace meses, envió un mensaje a los 450 mil clandestinos residentes en el país para que se fuesen por la buena y quien quisiera volver, lo podía hacer pero con documentación en regla, de lo contrario los esperarán centros temporales de refugiados donde aguardarán su definitiva expulsión. De ello, la izquierda se colgó para culparlo del atochamiento de irregulares en la Línea de la Concordia con inmigrantes rumbo al norte de Sudamérica.

En su impotencia, Jara culpó al Gobierno, del cual fue parte, “por no haber actuado antes, siendo que en 2023, públicamente Boric dio plazo (nadie sabe a quién) para que en cinco días fuesen expulsados. La candidata comunista propone, ahora, “encuestarlos” y, luego, “regularizarlos”, esto es, darles visa provisoria para que se queden, demandando beneficios fiscales.

El comunismo rehusó firmar un proyecto de ley, hoy en el Senado, para calificar de “delito” el ingreso ilegal al país, lo que hoy apenas se considera “infracción”. Aprobado el texto, los irregulares serán considerados delincuentes comunes y, en consecuencia, sujetos a ser llevados a prisión. “Eso no es humanitario” dijo Jara, quien concuerda con que su Gobierno haya dejado sin presupuesto a la reducida Fiscalía de Fronteras del extremo norte, ocupada, precisa y exclusivamente, de la inmigración ilegal.

La situación de Jara es patética, porque terrible debe ser vivir el día a día con la convicción de fracaso, lo que trata de disimular mediante infantiles ataques a su adversario, ello alentado interesadamente por el periodismo comprometido. El ambicioso ex seminarista Francisco Huenchumilla, presidente de una DC que no alcanzó el 5% de los votos, pero salvada por los 8 diputados electos por pacto, adelantó que “terminada la elección, el bloque oficialista se termina”.

Desde el inicio de su campaña, Kast proclamó a los cuatro vientos que serán bienvenidos a la causa “todos quienes estén en contra de este Gobierno y, por supuesto, enemigos del comunismo. Tenía razón: su candidata se quitó la careta y su suave sonrisa de campaña se transformó en una boca de cañón.

Precisamente es la prepotente e insultante conducta comunista la que llevó al ex Presidente Frei Ruiz-Tagle a reunirse con Kast en una señal que no requiere explicaciones. Nunca desde 1968 a la fecha, el ex Mandatario ha podido olvidar el desbande de jóvenes militantes desde la DC (democrática) hacia nacientes colectivos marxistas embobados por la revolución castrista: “dejaron solo a mi padre” reprocha con frecuencia.

¿Cómo reaccionó Jara? Consciente de que no hay más votos de dónde sacar, incurrió en un par de poco felices ideas. Amiga personal de Michelle Bachelet, la titular del PS, Paulina Vodanovic, ahora blindada por su buenísima votación para reelegirse senadora, consiguió que la ex Presidenta la recibiera pero sólo con imágenes, porque la ex Mandataria está preocupada de no ‘contaminarse’ frente al mundo, apoyando a una comunista en momentos en que aspira al Secretariado General de la ONU.

Después, desayunó con Luisa Durán, originando sensaciones tremendamente contradictorias y hasta hipócritas que recordaron la traición comunista a Ricardo Lagos, el 2021, cuando dicho partido lo obligó a bajar su candidatura para patrocinar la de Alejandro Guillier.

En cuanto a su brevísimo diálogo con Luisa Durán de Lagos, lo único rescatable para ella fue que “yo, en mi futuro Gobierno…, también implementaré campañas de dientes nuevos para las mujeres e impulsaré las orquestas juveniles”.

Respecto a tan escuálidos respaldos a la comunista, Kast anunció que como Bachelet es “sólo la candidata de Boric para la ONU y no de Chile”, cuando él asuma la Presidencia, ella tendrá que presentársele y hacerle ver su interés en postular, y recién en ese momento podrá haber una resolución “oficial y nacional” sobre el tema. Un dato, aunque no confiable, es que una indagación de dudosa procedencia, dice que un 40% de compatriotas “ve con simpatía” la postulación de la venida a menos ex Mandataria.

A propósito de ella, fue tras su primer Gobierno que se terminó la hegemonía de la (ex) Concertación y durante su gestión surgieron los primeros botones de corrupción fiscal, y en su segunda administración, con pago de la ONU al Estado chileno se produjo la gran invasión irregular haitiana.

Y ahora, del dicho al hecho se fue definitivamente a la basura, tras el reconocimiento del Gobierno de que el MINVU no cumplió con la construcción de viviendas sociales para invertir esos fondos en la expropiación de la mega toma de San Antonio en el cerro Centinela. Fueron autoridades comunales y de la actual administración las que planearon que los usurpadores formasen cooperativas para, así, no cumplir el fallo de la Corte Suprema de desalojo de una gran extensión de terreno ocupada por dirigentes de izquierda y, en especial, líderes locales del PC.

Como para creerles a Boric y a Jara que los fallos judiciales hay que respetarlos “caiga quien caiga”.

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