
Por Raúl Pizarro Rivera.
En términos genéricos, el vocablo ‘gente’ se refiere a la especie humana en su conjunto y se usa de manera amplia para englobar a todas las personas. En un sentido más específico se refiere a “un grupo o colectivo determinado”.
Es en esta última acepción donde calza el Partido de la Gente (PdG), hoy de gran notoriedad, y no sólo por su tercer lugar en la primera vuelta presidencial -además de sus 14 diputados-, sino por su incógnita incidencia en el desenlace del 14 de diciembre.
La sociología explica que “las masas, al perder su individualidad, se vuelven más sugestionables y dominadas por emociones colectivas en lugar del pensamiento racional individual”. El PdG es un colectivo anti todo “porque todo está mal”.
Gustave Le Bon, sociólogo francés, pionero en estudiar la dinámica de grupos sociales, asegura que el comportamiento en grupo anula la racionalidad individual en favor de una ‘alma colectiva’ que actúa bajo la influencia de la pasión y la inestabilidad: el PdG masivamente apoyó Rechazo a una Constitución marxista en 2022 y meses después sus entonces seis diputados se incorporaron a la izquierda gobernante (¿?).
Sobre la influencia de un líder, en este caso, la de Franco Parisi, los textos sobre la materia dicen que “los grupos no necesitan un líder visible, sino basta con una idea o un odio común para ser tan unificadores y aglutinantes como un caudillo”.
En la segunda vuelta del 2021, la militancia PdG se dividió y se vaticina que esta vez volverá a fraccionarse, sea en favor de Kast o Jara, o anulando el voto.
El PdG funciona territorialmente a través de internet, red mediante la cual sus militantes adoptan acuerdos, hacen reuniones, votan y hasta realizan asambleas. Según la sociología, “la gente cambia de conducta o de gusto muy seguido”, y ello debido a “situaciones vitales”, en este caso, la mala calidad de vida de la gente por su diario alto costo.
Aventurando alguna pista sobre el voto PdG en la segunda vuelta, resulta tremendamente aclaratoria la histórica frase de Napoleón Bonaparte: “la gente suele no hacer caso a su líder”. Es sabido que Parisi es un anti comunista acérrimo, pero su diputada más votada, Pamela Jiles, fue militante de las JJ.CC. y educada en la Cuba castrista, y hoy pregona la actualización de los retiros de fondos desde las AFP’s. Dijo ella: “con su reforma de pensiones, Jara lo único que hizo fue salvar a las administradoras y dotarlas de mayores recursos”.
Los textos de sociología explican que “la masa busca al líder no por el atractivo de éste, sino por interés; y el líder acepta a la masa por vanidad o por necesidad”. Esto aclara definitivamente el por qué Parisi no ha invitado ni instará a los suyos a pronunciarse por alguno de los dos finalistas presidenciales.
El 13 de diciembre de 2019 se fundó el PdG y apenas dos años después se convirtió en el partido político con el mayor número de militantes en Chile, con 48 mil: hoy tiene 35.492.
Sus primeros cabezas visibles fueron los ‘amigos’ Franco Parisi y Gino Lorenzini, ambos ingenieros comerciales. El primero, conocido como “el economista del pueblo” por sus didácticos programas de radio y TV, ha sido cuestionado por su fracaso como empresario educacional y enjuiciado por no pago de pensiones alimenticias; y el segundo, un experto en finanzas, se popularizó con la serie televisiva Felices y Forrados, aconsejando a los ahorrantes de las AFP’s sobre los fondos más rentables. Ambos quisieron ser candidatos presidenciales por el partido, motivo por el cual se pelearon y Lorenzini anunció que se presentaría como independiente.
En esa elección, el PdG logró un 8,45% de votos, tras lo cual Parisi realizó una consulta virtual no vinculante para tomar una decisión entre José Antonio Kast y Gabriel Boric.
Poco después, el PdG apoyó la opción ‘Rechazo’ para el plebiscito constitucional de 2022, tras realizar una encuesta interna a sus militantes. Para la posterior elección de consejeros constituyentes, el partido fue en una lista propia con el eslogan ‘Pacto con la Gente’: no obtuvo representación.
El resultado de Parisi en la presidencial 2025 equivale a 2.552.649 votos, concentrados principalmente en las regiones del norte y en algunas zonas del centro y el sur. Esto supone un crecimiento considerable respecto a 2021, donde si bien también salió tercero, solo logró 899.230 votos. Ahora, aumentó su aporte al Congreso a 14 diputados.
Tras los resultados, Parisi insistió en que el PdG “no le debe favores a nadie” y recalcó que serán José Antonio Kast y Jeannette Jara quienes deberán convencer a sus votantes. ¿Hacia dónde irán esos sufragios?: muchos, se cree, terminarán en nulos o blancos, un 30%, se cree, podrían ir a Kast y hasta un 40%, a Jara. En sus filas hay un fuerte componente minero…
Los puntos de convergencia con Kast son el fin de la inmigración ilegal -de infernal injerencia en el territorio norte, dominio del PdG- y, además, en el decidido combate a la inseguridad ciudadana: “bala o cárcel a los delincuentes” prometió Parisi.
Republicanos y PdG coinciden en poner fin al abuso con los dineros fiscales, y respecto a la propuesta de Parisi de eliminar el IVA a los medicamentos, Kast ha respondido que cree mejor multiplicar nacionalmente las farmacias populares, “pero no para el enriquecimiento personal”, como Daniel Jadue.
En cuanto a la afinidad con Jara, ésa es total en todo lo que se refiere a la mejora de sueldos y de jubilaciones, sólo que con ella hay un océano de distancia respecto a seguridad ciudadana y erradicación de inmigrantes ilegales, y específicamente en la zona norte. Analistas consideran “difícil” que Parisi le dé su apoyo a la candidata de un Gobierno al cual él “le ha pegado duro”, aunque con sus seguidores nunca se sabe.
Como decía Napoleón, las masas no necesitan líderes.
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