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Osvaldo Rivera Riffo
Presidente Fundación Voz Nacional


El arte no tiene nada que ver con el gusto. No está ahí para ser degustado.
Marx Ernst


Contaré una historia verdadera, trágica, dolorosa, donde quedan reflejadas las más bajas pasiones del ser humano.

En el año 2000  se instaló en la entrada del Palacio Schacht (sede del Instituto Cultural de Providencia) la primera escultura, el busto de Mozart. Ahí tomaba cuerpo el hombre autor de grandes composiciones, ahí estaba el padre de la Las Bodas de Fígaro, ópera bufa de gran contenido psicológico, quizás como presagio de lo que sucedería años posteriores. La materialidad de la obra fue mármol de Carrara esculpida a mano por un destacado artista nacional.

Era la primera de un proyecto conmemorativo de 14 obras, todas exactamente iguales en materialidad y tamaño, representando a los grandes músicos-compositores de todos los tiempos.

Para lograr lo que sería un proyecto escultórico único en su género en Chile, nos conectamos con importantes instituciones internacionales y de cooperación económica italianas y conseguimos a bajo costo 14 bloques de mármol de Carrara de un metro cúbico cada uno, transportados a Chile directamente desde esa famosa mina en Italia al puerto de la Spezia y luego a Valparaíso por una compañía naviera que regaló el transporte como auspicio.

Así comenzó a vivir en dicha terraza Mozart, la obra fue inaugurada por el embajador de Austria. Luego de meses lo acompañó Beethoven, el gran músico romántico, aquel que le imprimió a la música el valor del artista. El hombre que  impuso la impronta de la trascendencia a cada obra de arte. El hombre que desde la tercera sinfonía, la Eroica con su famosa marcha fúnebre a la novena sinfonía, La Coral y su Himno a la Alegría pasando por la séptima, cuenta su historia y la historia de todos nosotros como seres humanos. Es la importancia fundamental que le da Beethoven a la categoría de artista. Se involucra en cada nota como ser humano. Le entrega a la obra de arte emoción, simbolismo, argumento y técnica.

De eso se trataba el proyecto escultórico: poner en el espacio urbano la imagen de los hombres para que a través de una de las manifestaciones más sublimes del arte, la música, conocieran y se motivaran a aprender, a escuchar la importancia de la música en el diario vivir. Sentir emociones, con eso es suficiente.

Así en el plazo de 10 largos años, fueron tomando forma los nombres de Lizt y su Sueño de Amor o Chopin  con sus incomparables Estudios o la gran Polonesa. Wagner con su enorme Parsifal, el hombre puro elegido por Dios para apoderarse del Santo Grial. Verdi y Puccini. Suena en los oídos de todos la maravillosa Marcha de los Esclavos de la impresionante ópera Nabuco, del primero o Sor Angélica del tríptico, del segundo. Llegando finalmente al legendario romántico ruso Tchaikovsky con sus obras llenas de dolor.

Viene a la memoria la inauguración de cada obra escultórica haciéndose presentes las grandes Sopranos Cristina Gallardo-Domas o Silvia Saas. El flautista italiano de fama mundial Andrea Grimineli el director de los coros de la Universidad de Viena, el director y chelista del conservatorio Tchaikovsky, la Orquesta de Mantova o el Quartetto de Cremona.

Catorce obras de arte esculpidas con una fidelidad única, marcaban la entrada a ese espacio dedicado por más de 50 años a la cultura. El Instituto Cultural de Providencia.

Con la llegada de la ultra izquierda al poder de la comuna se hizo desaparecer el Instituto Cultural, el primero de su género en el país pero tuvieron la delicadeza, de conservar las obras de arte que estaban emplazadas en la terraza exterior para visitarlo como museo abierto en homenaje a los grandes compositores de todos los tiempos. 

También dejaron en pie los bustos de la galería de escritores y poetas nacionales emplazados en la plazuela Cardenal Samoré, frente al inmueble cultural. Todos bustos  en bronce realizados a la cera perdida por varios artistas nacionales.

Cuando cambia de mano la dirección de la comuna en 2016, se nombra director de la Fundación Cultural a un hombre vinculado seriamente con la izquierda, con el apoyo decidido de la nueva Alcaldesa y de los miembros de su directorio  y juntos dieron paso a la segunda etapa de la demolición iniciada por la izquierdista Pepa.

Demolición que consistió en hacer desaparecer las obras escultóricas emplazadas en la terraza del inmueble y según dicen desparramarlas de a una, sin sentido, en espacios cerrados como patios de colegios.

Explicación ninguna, menos una consideración al artista vulnerando los derechos de autor y por cierto vulnerando el valor patrimonial del aporte escultórico. ¿No cree usted que merecen ser castigados por el grave delito cometido?

Pero creo tener una explicación para ello: se dice que la nueva autoridad estudió piano pero no logró vencer los requisitos para convertirse en concertista. Naturalmente que ello provoca frustración cuando se cree que se está tocada por el dedo divino para ganar. Aquí le ganó el talento y la trascendencia de quienes crearon las más bellas obras que no pudo interpretar con maestría. En su esquema psicológico no le servían, le recordaban su frustración, ya no eran útiles y por tanto tenían que desaparecer de su vista.

No le importó el daño patrimonial, menos el respeto al artista escultórico y mucho menos el valor de la historia. ¿No cree usted que debe ser castigada? Piénselo y actué; solo con un lápiz puede hacerlo 

Las verdades son duras, sobre todo cuando dichas acciones han estado a la vista de miles y miles de personas que el tráfago del diario vivir y de los miles de problemas que nos aquejan como país no reparan en ellas, dando lugar a que autoridades de esta índole cometan las fechorías descritas.

Por eso lloran los músicos: se les impidió estar juntos y como en las peores tiranías fueron nuevamente desterrados, como muchos de ellos lo vivieron.

"Una obra de arte no puede separarse de su autor"
Immanuel Kant 

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