Jesús P. Orellana García
Fundación Voz Nacional


 

Mucho se ha hablado sobre las declaraciones del Ministro Mañalich en el marco de “En Persona”, ciclo de conversaciones organizado por ICARE, conducido por Cristián Warnken.

En esta participación el Ministro hace una reflexión sobre la importancia que tendrían las humanidades y en especial la Filosofía, para pensar el Post Coronavirus, con el fin de plantear el fúturo social y el orden del mundo, nos señala:

Uno puede intuir las esperanzas y los riesgos, pero yo insisto, creo que es el tiempo de los filósofos, el tiempo de gente que piense más allá incluso de lo contingente”.

Sin duda el llamado de la filosofía es ir más allá de lo contigente, la filosofía como disposición del alma (psiké) en la verdad (alétheia), comienza con el asombro (thaumazein) ante lo acontecido, para problematizar por medio de la Pregunta; en efecto, el acto del filósofar nos viene dado por la pregunta, -pues ya habrá tiempo para las respuestas-. Pero sin la pregunta correcta, sin la disposición a preguntar, a problematizar la realidad y el mundo circundante, la humanidad comienza a carecer de sentido, y se transforma en automata movida por la mera producción y la técnica.

Ya en una publicación en Filco el 17 y de Infobae el 28 de marzo, publican unos artículos sobre como los Pensadores Contemporaneos están interpretando lo acontecido, a proposito del Coronavirus, pensadores como Slavoj Zizek, Byung-Chul Hau, Yuval Noah Harari, Giorgio Agamben, Roberto Espósito, Jean-Luc Nancy, Judith Butler y Noam Chimsky. Todos ellos, tratando de encontrar las causas y los por qué de lo que nos pasa, desde el sistema capitalista y su agonía,  los deliberados poderes fácticos y el control social, hasta el cambio de la sociedad de masa al individuo individualista. Sin embargo, el gran desafío, como dice el ministro, es pensar más allá de esta contingencia, la tarea es ir en busqueda y rescate del nuevo escenario, del mañana no escrito y donde los filósofos tienen la misión de dar alguna luz.

A pesar de ello y con todo, Mañalich erra en conceptos y maneras de entender la Filosofía, salvándolo de la culpa, pues no es lo suyo, y a pesar de ello hizo el esfuerzo para comprender la suma importancia de pensar el mundo más alla del reduccionismo positivista, según comenta:

es complicado en el año 2020 tratar de interpretar lo que nos ocurre hoy día como humanidad con filosofías del siglo XIX. Recurrir a instrumentos viejos para interpretar el presente y pensar el futuro creo que es una mala idea o pensamiento”.

Sin duda está haciendo una clara referencia a la filosofía Post-moderna, con lo cual estoy de acuerdo, en relación con que ahí no se encuentra la respuesta, tema que por espacio no desarrollaré acá, pues no es el tema central. A pesar de ello, el ministro se equivoca al afirmar que lo que acontece requiere sólo de pensamientos-nuevos, pues se cae en cuanto es una falacia ad novitatem, es decir, que lo nuevo es bueno por el sólo hecho de ser nuevo, o que lo viejo no sirve por ser viejo. Es manifiesto que muchas respuestas a cuestiones presentes o fúturas las podemos encontrar en filosofías o terías pasadas, desde siglos hasta milenios. Pues no es raro, que haya resurgido el interés por el estudio de la filosofía estoica como modo de vida, para enfrentar estos difíciles tiempos de pandemia.

Además de afirmar que la Filosofía es un Instrutemento, recurro a unos 2.300 años atrás, ya Aristóteles en su Metafísica, en un magnífico razonar, mostraba porque la filosofía no es instrumento ni herramienta de nada, la filosofía es para ella misma, es inutil y la más digna de todas. Otra cosa es que en su acto de pensar el mundo, el filósofo, pueda constribuir a la humanidad y desde ahí obtener ideas políticas o económicas. Luego es importante señalar, que pensar la crisis de hoy, con ojos de siglos pasados es muy benificioso, pues las grandes ideas no pasan de moda, nos dan un punto de inicio para reflexionar sobre el devenir, lo necesario, la naturaleza de las cosas, y el fin que hemos de buscar, qué nos mueve y la trascendencia del ser humano.

Por último, tomando el desafío del Ministro, es menester mencionar  la crisis de la Filosofía, la cultura y el pensar que desde hace años sufre Chile, como por ejemplo cuando se discute la eliminación de la asignatura de filosofía de los colegios, que los periódicos raramemte publican artículos o papers de filósofos nacionales o extrajeros, la falta de incentivo y apoyo a la librerías y las publicaciones, la falta del hábito de la lectura y la escrítura, la poca comprensión, los pocos espacios de rica cultura, el poco tiempo que se puede dedicar al ocio, y las ciudades como espacios no-agradables para la reflexión.  A pesar de que como dice el Filósofo: “Todos los hombres por naturaleza desean el saber”, se requieren políticas que fomenten el pensar más allá de la contingencia, pues la filosofía no aparece de la nada, se cultiva.  

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