
Por Enrique Subercaseaux
Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, por segunda vez, se crearon altas expectativas en la región americana. Expectativas de cambio.
La intervención en Venezuela y la creación del “Escudo de las Américas” fueron hitos destacados en este proceso. Pero con el paso de los meses, el progresismo, organizado en torno al Foro de Sao Paulo de reorganizó y recuperó la iniciativa.
Es cierto que Washington ha estado ocupado en la guerra de Irán, un episodio si bien con lógica interna, planificado en base a premisas desajustadas con la realidad y el sentido común, ha sido complicado de resolver y poner término. Por una parte, la economía de Estados Unidos y el mundo comienza a resentirse de manera importante, por otra parte, las urgencias de política interna de Estados Unidos (elección de “midterms”) imprime urgencia en una conclusión que hasta el momento ha sido esquiva.
La tarea de Venezuela esta inconclusa, quizás porque el tema petróleo fue logrado fácilmente, pero la transición política efectiva se ha dilatado inexplicablemente. Se ha preferido soslayar las decisiones difíciles y, así, postergar el reinicio de un país que podría aportar mucho a la región. En otras palabras, le ha recortado la soberanía a Venezuela y ha truncado un camino hacia la recuperación.
El tema de Cuba es urgente, principalmente por la insoportable crisis humanitaria interna, pero su resolución se dilata entre la gestualidad grandilocuente y las declaraciones contradictorias. La astucia de la cúpula política para lograr su sobrevivencia política se ha probado por más de 60 años. Y la realineación geopolítica hoy, con China y Rusia maniobrando en forma más solapada, le proporciona a La Habana un mayor margen de maniobra.
El Foro de Sao Paulo contraataca ante estas embestidas de Washington y abre focos graves en Bolivia, desestabilizando el nuevo gobierno de Paz Zamora, que ha develado su naturaleza irresoluta frente a un ataque narco terrorista de Evo Morales. Es curioso que nadie, ni allí ni en la región, leyera el peligro latente que se ha revelado en estas ultimas semanas con estrategias planificadas, entrenamiento detallado y narrativa conclusiva.
El Foro de Sao Paulo, bajo múltiples fachadas, ha estado activo en la escena internacional, con España, como miembro activo. Su propósito ese revertir la ola de “derechización” de la región, no para componer las cosas sino por una voluntad manifiesta del poder por el poder.
Hay próximas elecciones en Peru y Colombia, y es claro que las cosas pueden darse a favor de ellos. Ya hubo irregularidades en la primera vuelta electoral del Peru, y nada impide que las haya en la segunda. En el caso de Colombia, la derecha va dividida en las elecciones, mismo error que la elección pasada donde Petro se elevó con la primera magistratura.
Con Venezuela intervenida, y Cuba bajo fuerte presión, es muy importante preservar a Colombia y Perú para la izquierda.
En Argentina y Chile no se ven incidentes serios, pero hay claras, y empecinadas maniobras de obstrucción política, las que otorgan pequeñas ganancias, habida cuenta de la complicada situación económica mundial producto de la guerra con Irán.
Y, desde luego, esta el factor China. Aunque cambien sus líderes, la aproximación a la negociación política sigue constante. Manejan los tiempos y plazos sin presiones electorales, y con horizontes temporales de medio plazo o más. Ha vuelto con fuerza una segunda “Guerra Fria” donde la constante será la tensión entre China y los Estados Unidos y un mundo en el cual un poder hegemónico ha quedado eclipsado.
En síntesis, Estados Unidos abrió muchos frentes a la vez y no ha sido capaz de ir cerrando temas. Simultáneamente va perdiendo apoyos internos y enerva su base de apoyo “Maga”.
Pierden ellos y pierde el mundo. Nuestra región, el jamón del sándwich.
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