Destacamos

La derrota de Aristóteles
09 Sep 2019 14:05La derrota de Aristóteles

24 de agosto, 2019     Orlando Sáenz Rojas
Empresario y escritor  Un escalofrío de temor nos recorre cuando escuchamos que, a nivel de gobierno y/o parlamento, se están discutiendo disposiciones legales que desafían toda lógica. Por ejemp [ ... ]

Perdón, perdón, perdón
22 Ago 2019 15:06Perdón, perdón, perdón

Agosto 21, 2019       Por
Fernando Villegas Todo el mundo anda, en estos tiempos tan rebosantes de justicia y rectitud, solicitando lastimeramente perdón por pecados cometidos o que se sospecha se cometieron. Una fábrica de cerveza acaba d [ ... ]

"Nunca fue tan Fácil que te Llamen Fascista"
29 Jul 2019 16:03

  Entrevista a Axel  Kaiser, Abogado, Filósofo y Director de la Fundación Para el Progreso     Por Diego Sánchez de la Cruz   El Director de la Fundación para el Progreso denuncia que igual que en '1984', La novela de Orwel [ ... ]

Encuesta Criteria: José Antonio Kast eclipsa el liderazgo de Lavín en el voto duro de la derecha
04 Jul 2019 16:34Encuesta Criteria: José Antonio Kast eclipsa el liderazgo de Lavín en el voto duro de la derecha

4 julio, 2019 Por Samuel Romo   Joaquín Lavín (17%) se consolida cómodamente en la primera posición de liderazgos presidenciales, desplazando a la ex candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez al tercer lugar con 10%. Entre medio aparece e [ ... ]

De la desigualdad
30 Jun 2019 02:38De la desigualdad

Marzo 19, 2019     Fernando Villegas     “Desigualdad” es hoy en día una palabra obscena. Se la hace equivalente a todo lo que existe de opresivo, abusivo y repelente en este mundo. Se la hace sinónimo de la pobreza y se la consider [ ... ]

La expropiación de los hijos
29 Jun 2019 21:48La expropiación de los hijos

25 de junio, 2019     Camilo Cammás Brangier
Abogado, analista legislativo   La izquierda ideológica ha adoptado nuevas banderas. Ya no busca (por el momento) expropiar las empresas, sino que a los hijos, pues su mente en formación es much [ ... ]

24 de agosto, 2019

 

 

Orlando Sáenz Rojas
Empresario y escritor

 Un escalofrío de temor nos recorre cuando escuchamos que, a nivel de gobierno y/o parlamento, se están discutiendo disposiciones legales que desafían toda lógica. Por ejemplo, estando angustiados por lo escueto del crecimiento económico, se plantea disminuir la jornada laboral y se pretende convencernos que trabajando menos se puede con certeza producir más.

Tal vez el mayor aporte de los griegos de la antigüedad a la humanidad haya sido el de descubrir, formular y asumir la inexorable ley de la causalidad: todo efecto tiene una causa, toda causa tiene un efecto. Antes de eso, el ser humano vivía en un espantoso mundo lleno de deidades, demonios y trasgos que lo afligían por cualquier cosa o por mero capricho. Después de eso, la búsqueda de las causas creó las ciencias y, apenas dos y medio milenios después, ese mismo ser humano rasca las estrellas con sus descubrimientos tecnológicos.

Pero no bastaba con comprender la ley de la causalidad. Había que entender y aprender a manejar el instrumento para explotarla, que no es otro que la razón humana. Y fue entonces cuando esa máquina de pensar que se llamó Aristóteles de Estagira descubrió cómo funcionaba ese instrumento y las reglas a observar para alcanzar con él todos los conocimientos que esconden los que antes parecían misterios, lo cual lo expresó en su “Lógica”. Lo demás es historia: sobre esa “Lógica” aristotélica Santo Tomas de Aquino encontró a Dios en su “Suma Teológica” y René Descartes creó la ciencia moderna con su “Discurso Sobre el Método”.

Nosotros, los que andamos por el mundo en hombros de esos gigantes, empleamos la “Lógica” de Aristóteles diariamente y sin jamás haberla leído. Nos atenemos al simple principio de que todo efecto tiene una causa y así aprendemos a protegernos de muchos males. Sabemos que cada vez que, por el motivo que sea, actuamos ilógicamente, cosechamos malos resultados.  Y eso lo expresamos diciendo “hice una tontería”.

Aristóteles diría que un país con angustias de desarrollo debería trabajar más y no menos, pero… al diablo con él y con su ley de causa y efecto.

Debido a todo ello, un escalofrío de temor nos recorre cuando escuchamos que, a nivel de gobierno y/o parlamento, se están discutiendo disposiciones legales que desafían toda lógica. Por ejemplo, estando angustiados por lo escueto del crecimiento económico, se plantea disminuir la jornada laboral y se pretende convencernos que trabajando menos se puede con certeza producir más. Si eso fuera cierto, ¿por qué reducir la jornada en unas pocas horas cuando se podría decretar vacaciones permanentes y ponernos a esperar el milagro socialista del menos que termina en más? Aristóteles diría que un país con angustias de desarrollo debería trabajar más y no menos, pero… al diablo con él y con su ley de causa y efecto.

Otro ejemplo notable es el de reclamar diariamente y a voz en cuello por la inseguridad, la delincuencia y el terrorismo mapuche y, simultáneamente, obstaculizar en el Parlamento y en los medios de comunicación todas las proposiciones para dotar al gobierno de más atribuciones para controlar y combatir esos flagelos. Otra vez Aristóteles diría que a mayor delincuencia y terrorismo corresponden más atribuciones represivas, pero otra vez la política chilena busca el menos que redunda en más. Valdría la pena averiguar cuál fue la lógica con que convirtieron a Nueva York en un lugar seguro mediante lo que se bautizó como “tolerancia cero”. Pero entre nosotros, resulta a lo menos curioso que sean los marxistas chilenos los únicos que parecen seguir creyendo en los milagros.

En Chile nos resulta mucho más popular esperar el Eugenio Ionesco de la política que convierta el absurdo en arte de gobernar, como aquel hizo en el mundo del teatro.

El sistema de las resoluciones ilógicas podría dar para un listado que excedería con mucho el margen de estas líneas. Escandalizarse por lo que pasa en el Instituto Nacional o en la Universidad de Chile no es lógicamente compatible con oponerse a dotar a las autoridades de todo poder de intervención disciplinaria. El clamar por insuficiencias de la educación, la salud y los servicios sociales no es compatible con abogar por una inmigración indiscriminada y sin control. Constatar el déficit de recursos del Estado no es compatible con idear a diario más gastos y responsabilidades. Irritarse por la insuficiencia del desarrollo económico y la creación de empleos no es compatible con salir a marchar para paralizar cualquier proyecto de gran inversión que se proponga. En todos estos casos, y en muchos otros que nos sentimos excusados de listar, Aristóteles habría denunciado desconocimiento de su principio de la causalidad. Pero él está muerto y a su escuela no le queda otra que batirse en retirada ante la marea de un mundo que cree en la irrealidad.

Y, aquí en Chile nos resulta mucho más popular esperar el Eugenio Ionesco de la política que convierta el absurdo en arte de gobernar, como aquel hizo en el mundo del teatro. Lo único malo es que la situación del país, abierto como ninguno a las consecuencias de la guerra económica ya declarada entre Estados Unidos y China, no es para nada la adecuada para apartarse de la lógica de Aristóteles. Es la hora de ponernos serios y tratar de salir del atolladero con medidas lógicas y coherentes y dejar el más con menos para tiempos mejores.

Fuente: https://ellibero.cl/opinion/orlando-saenz-la-derrota-de-aristoteles/

 

.